CELEBRACIÓN ENTRAÑABLE DE LAS CONFIRMACIONES

¿Para qué confirmarse? Para llevar a plenitud el Bautismo y ser testigos de Jesucristo en nuestro mundo. Para fortalecer el don del Bautismo que nos hace cristianos. Y después, ¿qué? Con nuestro “sí” al “Sí” del Espíritu se acrecienta en nosotros el sentido de pertenencia a la Iglesia, así como la participación en su misión, el "on". (CONFIRMA--ON)

La Confirmación “no es el sacramento del adiós”, sino que es sobre todo un punto de partida en la vida cristiana (Papa Francisco) . 

   

   Este sacramento confiere un crecimiento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; completa nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de su cruz.  

   La Confirmación debe entenderse en continuidad con el Bautismo, al que está vinculada inseparablemente. Estos dos sacramentos, junto con la Eucaristía, constituyen la llamada “iniciación cristiana”, en la que la persona es insertada en Cristo Jesús muerto y resucitado, y se convierte en nueva criatura y miembro de la Iglesia.

EN NUESTRO CENTRO ES UNO DE LOS MOMENTOS CULMEN DE TODO EL PROCESO DE EDUCACIÓN EN VALORES Y COMPETENCIA ESPIRITUAL

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